Moisés Camarero (Compusof): "El verdadero diferencial ya no está sólo en la infraestructura, sino en la capacidad de aportar valor" | Compusof
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Moisés Camarero (Compusof): "El verdadero diferencial ya no está sólo en la infraestructura, sino en la capacidad de aportar valor"

El CEO de Compusof analiza los grandes desafíos del mercado tecnológico español y explica por qué disponibilidad, servicios y capacidad de ejecución son los nuevos factores diferenciales del sector.

Moisés Camarero (Compusof): "El verdadero diferencial ya no está sólo en la infraestructura, sino en la capacidad de aportar valor"

El CEO de Compusof analiza para DEALERWORLD los grandes desafíos que afronta el mercado tecnológico español y explica por qué la disponibilidad, los servicios y la capacidad de ejecución se han convertido en los nuevos factores diferenciales del sector.

Moisés Camarero, CEO de Compusof, es una de esas voces del canal que conviene escuchar siempre. Como máximo responsable de un integrador de referencia y monomarca de HP —algo que incluso sorprende y agrada a partes iguales a sus responsables mundiales—, conoce bien el mercado. No en vano, como suele decir, fue cocinero —pasó por la misma HP o por la extinta EMC antes de su fusión con Dell— antes que fraile, lo que le da esa capacidad de análisis que siempre es de agradecer.

Atiende a DEALERWORLD para hablar del mercado en general en un momento de escasez de memorias y de componentes; de factores externos que afectan a la cadena de suministro; de la inteligencia artificial (IA), que ve más como evolución que como revolución… Una charla en la que no queda prácticamente ningún palo por tocar.

Uno de los momentos más complejos de las últimas décadas

El mercado de equipamiento tecnológico atraviesa uno de los momentos más complejos y transformadores de las últimas décadas. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está acelerando la innovación tecnológica, y también está alterando profundamente las dinámicas de fabricación, distribución y adquisición de infraestructuras. Lo que comenzó como una carrera por desarrollar modelos cada vez más avanzados se ha convertido en un fenómeno capaz de tensionar toda la cadena global de suministro.

Para Moisés Camarero, uno de los principales cambios radica en el impacto que los grandes centros de datos dedicados a la inteligencia artificial están teniendo sobre la producción mundial de componentes.

“Los centros de datos dedicados a IA han absorbido aproximadamente entre el 50% y el 60% de la producción mundial de procesadores y memorias”, comienza explicando.

En su opinión, esta situación ha reducido de forma significativa la capacidad disponible para el resto del mercado y está obligando a fabricantes, distribuidores y clientes a adaptarse a una nueva realidad.

La consecuencia más visible, en su opinión, ha sido el aumento de precios. Con una demanda disparada y una oferta limitada, los fabricantes están priorizando las líneas de negocio más rentables. Esto ha provocado incrementos especialmente significativos en componentes críticos como las memorias.

En consecuencia, “los precios se han disparado, especialmente en el caso de las memorias, cuyo coste se ha incrementado en torno a un 170% de media”.

De todas formas, el CEO de Compusof tiene claro que el verdadero problema ya no es el precio, sino la disponibilidad.

“Se ha convertido ya en una variable estratégica”, reconoce, para añadir: “En muchos proyectos la principal preocupación ya no es el coste, sino la capacidad de conseguir el equipamiento necesario”.

El hardware ya no se compra: se asegura

Según Moisés Camarero, este cambio de paradigma está modificando la forma en que las organizaciones planifican sus inversiones tecnológicas.

A su juicio, las grandes empresas privadas han reaccionado adelantando adquisiciones y asegurando suministro con meses de antelación; y comprendido que el escenario actual no responde a una perturbación temporal, sino a una transformación estructural del mercado.

Pero, con todo, es la Administración Pública la que, en su opinión, se enfrenta a mayores dificultades.

“Los procedimientos de contratación y los ciclos presupuestarios limitan su capacidad de adaptación a un entorno donde las condiciones cambian de forma constante”, sostiene, para poner este ejemplo ilustrativo: “Un cliente puede tener un precio el lunes y encontrarse con otro distinto el viernes”.

En este contexto, Camarero determina que la capacidad de anticipación se ha convertido en un factor decisivo.

“Ya no basta con identificar una necesidad tecnológica —admite—. Es necesario garantizar que los recursos estarán disponibles cuando llegue el momento de ejecutar el proyecto. Esto está otorgando un valor creciente a aquellos integradores capaces de mantener stock estratégico, reservar capacidad de fabricación y asumir compromisos de suministro a largo plazo”.

Una crisis de capacidad más que geopolítica

Si bien los conflictos internacionales y las tensiones geopolíticas siguen generando incertidumbre, El CEO de Compusof considera que el origen de la situación actual se encuentra principalmente en una limitación física de la capacidad productiva mundial.

“La industria de los semiconductores requiere inversiones multimillonarias y largos plazos de ejecución —comienza explicando al ser preguntado por la cuestión—. Construir una nueva fábrica de procesadores o memorias implica desembolsos de decenas de miles de millones de dólares y varios años de trabajo antes de alcanzar niveles significativos de producción”.

En este punto, estipula que los fabricantes han conseguido aumentar ligeramente el rendimiento de sus instalaciones actuales, pero esos márgenes adicionales ya han sido absorbidos por el mercado.

“Mientras tanto, los nuevos proyectos industriales impulsados por compañías como Micron tardarán todavía varios años en aportar capacidad relevante”. Por consiguiente, Moisés Camarero advierte de que “la tensión entre oferta y demanda continuará acompañando al sector durante buena parte de esta década”.

La IA transforma el puesto de trabajo

Moisés Camarero también tiene claro que el impacto de la IA no se limita al ámbito de los centros de datos.

“Está modificando las necesidades de infraestructura dentro de las organizaciones”, para añadir: “Hoy necesitamos entornos capaces de ejecutar cargas de inteligencia artificial tanto en local, en el edge como en la nube”.

Esta nueva realidad obliga a repensar la arquitectura tecnológica empresarial y a avanzar hacia modelos híbridos donde las cargas de trabajo se distribuyen entre diferentes entornos.

“La razón es sencilla —continúa—: el crecimiento de la IA exige recursos constantes de procesamiento y almacenamiento, pero la nube no puede absorber indefinidamente toda la demanda. No es infinita, y no todas las cargas de trabajo pueden concentrarse allí”.

Un escenario que, desde su manera de ver las cosas, está impulsando el desarrollo de una nueva generación de dispositivos preparados para ejecutar funciones de inteligencia artificial (IA) de forma local gracias a la incorporación de unidades de procesamiento neuronal (NPU).

Lo que le lleva a concluir que “el AI PC será uno de los principales motores de renovación del parque tecnológico empresarial durante los próximos años”.

La llegada de esta nueva categoría de equipos coincide, además, con otros procesos de renovación tecnológica impulsados por la evolución de los sistemas operativos y las plataformas de productividad. El resultado, a su juicio, “es una tormenta perfecta para la transformación de las infraestructuras corporativas”, dice.

La soberanía tecnológica entra en la agenda empresarial

Moisés Camarero quiere añadir otro elemento de debate de carácter estratégico que se une a la presión sobre la capacidad de fabricación como es la soberanía tecnológica.

“La creciente dependencia de plataformas y modelos desarrollados fuera de Europa —explica al respecto— ha despertado inquietud en empresas e instituciones. La posibilidad de que determinados servicios cambien sus condiciones de uso o limiten el acceso a ciertas capacidades plantea interrogantes sobre la autonomía tecnológica del continente”.

“Europa debe disponer de capacidades propias que garanticen su autonomía tecnológica”, sostiene.

Pero, más allá de la cuestión política, Moisés Camarero considera que el debate afecta directamente a la competitividad empresarial.

“Las organizaciones necesitan certezas sobre la disponibilidad futura de tecnologías que cada vez son más críticas para sus operaciones”, dice en este sentido.

La reinvención del integrador

La transformación del mercado también está redefiniendo el papel de los integradores tecnológicos.

En su opinión, la principal función de estos actores consistía en suministrar equipamiento y ponerlo en funcionamiento.

“Sin embargo, la complejidad actual exige un enfoque mucho más amplio. Los clientes demandan acompañamiento estratégico, optimización de recursos y capacidad de adaptación”, por lo que “hoy los clientes ya no buscan únicamente tecnología; esperan que les soluciones sus problemas”, añade Camarero.

Por consiguiente, el integrador tiene ahora una gran responsabilidad como garante que ayuda a las organizaciones a gestionar mejor sus activos tecnológicos, prolongar la vida útil de los equipos y maximizar el rendimiento de las infraestructuras existentes.

Como señala, “hoy no siempre se trata de adquirir nuevos equipos. Muchas veces el desafío consiste en gestionar mejor el parque tecnológico existente”.

En este contexto, la gestión del ciclo de vida de los dispositivos, los servicios gestionados y la IA aplicada a la operación diaria adquieren una importancia creciente.

Moisés Camarero tiene claro que la tecnología deja de ser un simple producto para convertirse en un servicio estratégico vinculado directamente al negocio. De ahí que considere que “las organizaciones necesitan socios tecnológicos capaces de proporcionar equipamiento y también de gestionar integralmente el ciclo de vida de sus activos”.

Hacia un canal más concentrado

Uno de los efectos más visibles de esta transformación, en su opinión, podría ser la consolidación del canal tecnológico.

“La necesidad de mantener stock estratégico, adelantar compras e invertir en nuevas capacidades tecnológicas exige una solidez financiera que no todos los actores pueden permitirse”, sostiene, para apostillar que anticipa movimientos de concentración en el sector.

“Creo que veremos una importante concentración en el mercado”, afirma Moisés Camarero. A su juicio, “los integradores locales seguirán desempeñando un papel importante gracias a su proximidad y conocimiento del cliente, pero la presión financiera derivada de las nuevas exigencias del mercado favorecerá a aquellas organizaciones capaces de combinar tamaño, capacidad de inversión y especialización tecnológica”.

De ahí que, a su juicio, los integradores que quieran seguir siendo competitivos “deberán reforzar sus capacidades en ámbitos como la IA, la gestión del ciclo de vida de los activos y los servicios avanzados”, dice.

Una transformación que va más allá de la tecnología

Tras más de cuatro décadas de experiencia, Moisés Camarero considera que la principal enseñanza aprendida es que el éxito nunca depende exclusivamente de la tecnología.

“Si algo hemos aprendido durante estos 45 años de existencia de Compusof es que hay que aportar valor constantemente”, explica. Y ese valor hoy, en su opinión, se mide de una forma muy distinta a la de hace unos años.

“Ya no basta con proporcionar el mejor producto ni con ofrecer el precio más competitivo. La verdadera diferenciación reside en la capacidad de garantizar acceso a la tecnología, gestionar la complejidad, optimizar recursos y acompañar al cliente en sus decisiones estratégicas”, prosigue.

Así, deja esta interesante reflexión: “El verdadero diferencial ya no está sólo en la infraestructura, sino en la capacidad de aportar valor”.

Y es que, como dice para concluir este encuentro con DEALERWORLD, el momento que vive el mercado tecnológico se caracteriza por una escasez de recursos, la expansión de la IA y la necesidad de nuevos modelos de colaboración.

“En esta nueva realidad, la disponibilidad, los servicios y la capacidad de ejecución se han convertido en activos tan importantes como el propio hardware”, dice para cerrar el encuentro.