Compusof advierte sobre un cambio estructural impulsado por la IA y la escasez de componentes
Moisés Camarero, CEO de Compusof, analiza cómo la demanda de infraestructura de IA, la volatilidad de precios y la necesidad de soberanía digital están redefiniendo la planificación tecnológica empresarial.
El mercado tecnológico atraviesa una metamorfosis que está obligando a empresas y administraciones públicas a “tirar a la basura” sus viejos manuales de adquisición de tecnología. En el tradicional encuentro con la prensa especializada, Moisés Camarero, CEO de Compusof, ha analizado las tendencias que están redefiniendo el sector: una demanda de infraestructura sin precedentes, una volatilidad de precios extrema y la necesidad de una soberanía digital que Europa aún busca consolidar. Con más de 44 años de trayectoria, la compañía española señala que ya no estamos ante una crisis coyuntural, sino ante un nuevo modelo de mercado donde la planificación a largo plazo es la única moneda de cambio válida, según el directivo.
El “secuestro” de la producción por la Inteligencia Artificial
La raíz del problema actual reside en la voracidad de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Según explicó Camarero, gigantes de la fabricación como Samsung e Intel han comprometido más de la mitad de su capacidad de producción para los próximos dos años exclusivamente para atender la demanda de chips y memorias destinados a la IA. Esta situación ha provocado un efecto dominó: la oferta de procesadores y memorias para el mercado general se ha reducido a la mitad, y los fabricantes están primando la producción de los componentes más caros, como los Intel Core Ultra 7, en detrimento de las gamas bajas.
Esta escasez ha disparado los costes de manera alarmante. Las memorias han registrado un incremento de precio medio del 170%, impulsado por una demanda que duplica la capacidad de fabricación actual. Además, la concentración es extrema: apenas tres empresas —Samsung, SK Hynix y Micron— controlan la inmensa mayoría del mercado mundial de memorias. Aunque se están construyendo nuevas fábricas en Estados Unidos, estas no empezarán a aliviar la situación hasta finales de 2027.
El fin de la planificación trimestral: La era de los 12 meses
Para los directores de tecnología, el mayor desafío no es solo el precio, sino el tiempo. “Quien planifica a tres meses, llega tarde”, advirtió Camarero, señalando que los proyectos ahora deben considerarse con una antelación de 9 a 12 meses para garantizar el suministro. La volatilidad es tal que las ofertas comerciales de los integradores apenas tienen validez de una semana, con variaciones de precios que ocurren de lunes a viernes.
Un ejemplo ilustrativo de esta urgencia se vive en el ámbito de los servidores. Proyectos que hace apenas dos meses contaban con un presupuesto de un millón de euros han tenido que ser elevados al comité de dirección para solicitar el doble de inversión debido a que los costes de discos y memoria suben a un ritmo de 200.000 euros mensuales. “Cada mes que esperas, el mismo dinero te da para menos equipos”, sentenció el CEO de Compusof.
Desmontando los mitos de la IA y la nube
En su intervención, Camarero fue crítico con lo que denomina la “burbuja” de ciertas promesas tecnológicas. Comparando la situación actual con la crisis de las “punto com”, señaló que, aunque la IA aporta un valor innegable, las cifras de inversión que se barajan —600.000 millones de dólares para 2026— resultan “extraterrestres”.
Asimismo, el directivo desmontó varios mitos recurrentes en la industria:
- La nube no es infinita ni barata: La potencia de cálculo necesaria para la IA es tan costosa que los modelos de pago fijo están destinados a desaparecer en favor de pagos por uso mucho más elevados.
- La IA no destruirá el empleo, lo evolucionará: Compusof ha aplicado IA en sus propios centros de atención al cliente, automatizando el 80% de las incidencias básicas. Esto no ha supuesto despidos, sino el ascenso de los técnicos de Nivel 1 a niveles de mayor especialización y mejor remuneración.
- El modelo será híbrido: La tendencia no es llevarlo todo a la nube, sino utilizar dispositivos que ejecuten IA localmente (los AI PCs), apoyados por servidores propios (en el edge) y, solo para procesos específicos, la nube pública.
El nuevo papel del integrador y la soberanía digital
En este contexto de incertidumbre, el papel del integrador tecnológico ha pasado de ser un mero suministrador de “hierro” a un socio estratégico esencial. Según el directivo, Compusof ha reforzado su estrategia centrándose en dar visibilidad a los clientes sobre lo que ocurrirá en el próximo año, manteniendo stocks estratégicos y ofreciendo servicios de gestión avanzada.
Un pilar fundamental de esta nueva estrategia es la plataforma WXP de HP, de la cual Compusof es el principal integrador en España. Esta herramienta permite optimizar el parque tecnológico existente, alargando la vida útil de los equipos que no pueden ser sustituidos mediante la gestión inteligente de recursos como la RAM o el software innecesario.
Finalmente, Camarero subrayó la importancia de la soberanía tecnológica en Europa. La dependencia de proveedores de Estados Unidos o China para la IA y los semiconductores supone un riesgo geopolítico que podría llevar a cortes de servicio o accesos no deseados a datos estratégicos. Además, nuevas normativas como la directiva NIS2 obligarán a que todos los puestos de trabajo, tanto en el sector público como en el privado, estén gestionados bajo modelos de “Zero Trust” para evitar hackeos masivos como los sufridos recientemente por diversas administraciones.
La conclusión para Compusof es clara: el producto ya no es el dispositivo, sino la integración del hardware con servicios de gestión y capacidades de IA, todo ello bajo una planificación que debe subir al comité de dirección por su carácter crítico para la continuidad del negocio.