“El gran debate que hay que abordar es el ajuste”

Artículo de opinión de Moisés Camarero Aguilar, Director General del Grupo Compusof, sobre la necesidad de ajustar la deuda pública a consecuencia de la crisis causada por el coronavirus.

Algo positivo del confinamiento ha sido poder dedicar el tiempo necesario a informarse ampliamente sobre los asuntos de interés. En Holanda se debate sobre la mejor forma de devolver el nivel de deuda pública al 60%, ya que esperan, con razón, que sobrepase ese nivel por la factura del coronavirus. Me parece muy sano pensar en el ahorro que será necesario, antes incluso de realizar el gasto.

En España también veremos un incremento sustancial de la deuda pública. Según la Autoridad Fiscal (AIReF) nuestra deuda se elevará por encima del 120%, hasta niveles más propios de países como Argentina, con un decremento del PIB de aproximadamente el 10%, solo superado por algún país africano y por Venezuela, que caerá un 15%. Lo que nadie menciona es que también se espera un decremento de la recaudación fiscal de más del 18%, algo lógico cuando se detiene la economía durante dos meses.

Lejos de abordar posibles soluciones, en el Congreso se están debatiendo cuestiones como el ingreso mínimo vital, incrementos en el gasto sanitario o en las pensiones, por no mencionar las facturas territoriales derivadas de los apoyos parlamentarios. En el corto plazo seguramente sería contraproducente hablar de recortes, porque agravarían una situación ya de por sí mala, pero en el medio plazo será necesario abordar el problema de un estado intrínsecamente deficitario.

Por el momento, podemos estar relativamente tranquilos ya que nuestro sector no es el más golpeado por la pandemia. El teletrabajo está impulsando la transformación digital y las ventas se han mantenido en la primera mitad del año. Sin embargo, no es casual que los medios extranjeros coincidan en que las economías de Italia y España serán intervenidas, pero que se les podrá ayudar menos de lo que sus respectivos gobiernos esperan.

El gran debate que debe abordar España es el ajuste. Es lo más urgente, y además obligatorio constitucionalmente. Sin embargo, a pesar de ello, los partidos políticos lo están ignorando, tal y como lo han hecho durante años anteriores, y se limitan a prometer presupuestos expansivos, ya sea con aumentos del gasto o reducciones de impuestos. Es el gran elefante que nadie parece ver.

El ajuste deberá pasar por una reforma profunda del Estado, que debería cambiar la estructura política de España para evitar recortes sustanciales en el estado del bienestar. Los parches no servirán en esta ocasión. Es cierto que de la necesidad nace la virtud, y que en esta reside la esperanza. Una reforma bien hecha fortalecerá nuestro país y garantizará nuestro futuro por varias décadas, para nosotros y para nuestros hijos.

Leer el artículo en Computing